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AUTÓNOMA, INDEPENDIENTE, CRÍTICA Y ANALÍTICA
Ana Lucía Toro, a sus 45 años de edad, todavía siente que le faltan cosas por vivir y hacer.
Esta licenciada en idiomas, siente que la vida es buena porque: “hay cosas por qué luchar, personas a quien querer, objetivos por alcanzar.”
En su trabajo como coordinadora de convivencia, en un colegio de Itagüi, dice que lo que más le gusta, es su contacto permanente con la juventud, ya que se siente como una guía, porque les está ayudando en su formación, fomentándoles buenas actitudes para la vida.
Aunque su profesión no es ambientalista, dice que le encanta estudiar el medio ambiente, ya que allí, puede analizar al hombre en su contexto, porque el espacio físico, dice como la gente que lo habita, ve el mundo, ésto se relaciona mucho con la investigación social, que es uno de sus hobbies.
Entre las cosas que más le gusta hacer, se encuentra viajar, porque sale de la monotonía, conoce otros lugares, otras dinámicas, encuentra diferentes formas de ver el mundo.
Comenta, que su momento preferido es la noche, por la frescura, la tranquilidad, el silencio y porque puede mirar las estrellas y dimensionar, la grandeza y magnitud del universo. Vestida toda de negro, dice que éste es su color preferido; “es un color enigmático, serio, fuerte y profundo”.
No se considera una mujer promedio, dice con una mirada pensativa: “yo soy una mujer de avanzada, diferente”. Porque la mujer promedio “es una mujer dominada, vencida”. Aunque viene de una familia muy tradicional, es de un corte intelectual, vanguardista, autónoma, independiente, critica y analítica, “no me trago el hilo y la carreta enteros, siempre trato de ir más allá”. Tampoco cree en que la mujer complementa al hombre, ni el hombre a la mujer, “el cuento de la media naranja, es un pensamiento machista y dominante”; “el hombre sabe, que la mujer es mas inteligente y peligrosa, por eso la ha dominado a través de la historia”
Ella se define como una persona: Sensible, racional, trabajadora y romántica. Pero dice que de esos cuatro aspectos, los más relevantes son: lo sensible y trabajadora; el primer aspecto porque piensa en que goza la sencillez de las cosas, le duele la sociedad y es solidaria con el otro. Trabajadora porque siente que “el trabajo le da autonomía a las personas, y dignifica la vida, desde que sea un trabajo honesto, por sencillo que sea”.
Dice que la vida de una mujer es más completa cuando se es mamá y profesional, porque ser mamá da “un toque especial”. En cambio le parece que ser mamá, ama de casa, para ella, sería frustrante y anulativo, ya que el trabajo ayuda al desarrollo como persona.
Siente que la vida es “buena” porque hay “cosas por las cuales luchar, personas a quienes querer, objetivos por alcanzar y sueños por realizar”; aunque entre risas dice que la percepción de la vida, cambia según el estado de ánimo del momento.
No se considera ni buena, ni mala y tampoco mamá promedio, dice que se considera sobreprotectora, apegada a los hijos, se siente dependiente de ellos y dice con una sonrisa “no es fácil ver crecer los hijos”. Ella piensa en sus hijos como: “dos seres muy guerreros, valientes e inteligentes”, dice que estos son los que le dan sentido a su vida, porque “uno tiene que tener sueños y metas por alcanzar, pero tienen que haber personas con que compartirlos, ya que su acompañamiento le dan sentido a todo esto”.
Ana Lucía Toro, a sus 45 años de edad, todavía siente que le faltan cosas por vivir y hacer.
Esta licenciada en idiomas, siente que la vida es buena porque: “hay cosas por qué luchar, personas a quien querer, objetivos por alcanzar.”
En su trabajo como coordinadora de convivencia, en un colegio de Itagüi, dice que lo que más le gusta, es su contacto permanente con la juventud, ya que se siente como una guía, porque les está ayudando en su formación, fomentándoles buenas actitudes para la vida.
Aunque su profesión no es ambientalista, dice que le encanta estudiar el medio ambiente, ya que allí, puede analizar al hombre en su contexto, porque el espacio físico, dice como la gente que lo habita, ve el mundo, ésto se relaciona mucho con la investigación social, que es uno de sus hobbies.
Entre las cosas que más le gusta hacer, se encuentra viajar, porque sale de la monotonía, conoce otros lugares, otras dinámicas, encuentra diferentes formas de ver el mundo.
Comenta, que su momento preferido es la noche, por la frescura, la tranquilidad, el silencio y porque puede mirar las estrellas y dimensionar, la grandeza y magnitud del universo. Vestida toda de negro, dice que éste es su color preferido; “es un color enigmático, serio, fuerte y profundo”.
No se considera una mujer promedio, dice con una mirada pensativa: “yo soy una mujer de avanzada, diferente”. Porque la mujer promedio “es una mujer dominada, vencida”. Aunque viene de una familia muy tradicional, es de un corte intelectual, vanguardista, autónoma, independiente, critica y analítica, “no me trago el hilo y la carreta enteros, siempre trato de ir más allá”. Tampoco cree en que la mujer complementa al hombre, ni el hombre a la mujer, “el cuento de la media naranja, es un pensamiento machista y dominante”; “el hombre sabe, que la mujer es mas inteligente y peligrosa, por eso la ha dominado a través de la historia”
Ella se define como una persona: Sensible, racional, trabajadora y romántica. Pero dice que de esos cuatro aspectos, los más relevantes son: lo sensible y trabajadora; el primer aspecto porque piensa en que goza la sencillez de las cosas, le duele la sociedad y es solidaria con el otro. Trabajadora porque siente que “el trabajo le da autonomía a las personas, y dignifica la vida, desde que sea un trabajo honesto, por sencillo que sea”.
Dice que la vida de una mujer es más completa cuando se es mamá y profesional, porque ser mamá da “un toque especial”. En cambio le parece que ser mamá, ama de casa, para ella, sería frustrante y anulativo, ya que el trabajo ayuda al desarrollo como persona.
Siente que la vida es “buena” porque hay “cosas por las cuales luchar, personas a quienes querer, objetivos por alcanzar y sueños por realizar”; aunque entre risas dice que la percepción de la vida, cambia según el estado de ánimo del momento.
No se considera ni buena, ni mala y tampoco mamá promedio, dice que se considera sobreprotectora, apegada a los hijos, se siente dependiente de ellos y dice con una sonrisa “no es fácil ver crecer los hijos”. Ella piensa en sus hijos como: “dos seres muy guerreros, valientes e inteligentes”, dice que estos son los que le dan sentido a su vida, porque “uno tiene que tener sueños y metas por alcanzar, pero tienen que haber personas con que compartirlos, ya que su acompañamiento le dan sentido a todo esto”.
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